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Miércoles, 09 Febrero 2011

¿Por qué los jóvenes abandonan la iglesia?

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¿Por qué los jóvenes abandonan la iglesia?

Durante la última década, las iglesias en los Estados Unidos han sentido el efecto de la salida de los jóvenes antes de que se les pueda decir “Bienvenido al Servicio de este domingo”.

¿Por qué los jóvenes quieren salir?

Sheryl Young, una destacada periodista freelance y columnista para el diario Tampa Tribune, escribe un interesante análisis a partir de fuentes bien informadas como: Generation Ex-Christian: Why Young Adults Are Leaving the Faith …and How to Bring Them Back,” (Drew Dyck, Moody Publishing, Oct 2010), “Already Gone: Why your kids will quit church and what you can do to stop it” (Ken Ham & Britt Beemer, Todd Hillard, New Leaf, Aug 2009); “The Last Christian Generation” (McDowell, Green Key, 2006); and Lifeway Christian Resource Surveys from 2007 and 2010.
En su análisis Young concluye que existe una gran variedad de razones para el éxodo que existe en las iglesias estadounidenses.
• Niños de la iglesia, al igual que los adolescentes pasan seis de los siete días de la semana compartiendo con otras personas que dicen cuán juzgador es el cristianismo y que la Biblia debe ser un tabú.
• Las iglesias utilizan métodos anticuados de la Escuela Dominical, girando las mismas historias bíblicas año tras año-sin relacionar las enseñanzas morales a la vida diaria. Cuando los niños quieren saber por qué alguien como un senador recibe un disparo, no necesitan otra lección de Arca de Noé.
• Los adolescentes sólo pueden comer mucha pizza en los eventos sociales de la iglesia antes de que éstos se den cuenta que es sólo un intento de mantenerlos ocupados y fuera de problemas.
• Los encuestados dicen que no hay suficientes buenas razones dadas para las creencias de la Biblia que no sea “porque el predicador o tus padres lo dicen”.
• A veces los niños son rutinariamente mantenidos fuera de la “iglesia de los adultos.” Desde la infancia a cuatro años de edad, están en la guardería. Luego pasan a la “iglesia de los niños” donde se les ofrece una breve lección de la Biblia, artesanías y refrescos. Para los adolescentes, se ofrece un servicio dirigido a los jóvenes separados con “su” música. A los dieciocho, cuando se sientan en un servicio de domingo, sin tenerlo previsto, reciben un choque cultural.
• Los jóvenes pueden ver que la Iglesia en general aún no ha sido capaz de conquistar la reconciliación racial, la violencia doméstica y la tasa de divorcio desenfrenada … a veces en sus propias familias.
• Las generaciones mayores no mezclan una cantidad moderada de música contemporánea con himnos tradicionales, para mostrar a los jóvenes que las nuevas ideas son respetadas.
• A veces la Iglesia se siente tan presionada por impresionar a sus miembros más jóvenes con las nuevas posibilidades tecnológicas que desechan todos los viejos himnos que fueron escritos de las luchas populares en la vida, el orgullo y el sufrimiento. De esta manera privan a las nuevas generaciones de escuchar acerca de cómo Dios puede ayudar en momentos difíciles.
• Los padres esperan que la Iglesia le enseñe a sus hijos lo que puede caer dentro de su propia responsabilidad.
• Por otro lado, los padres jóvenes criados en los últimos veinte años han crecido bajo la psicología pop nueva de no recibir o merecer cualquier disciplina o crítica. Padres que se han levantado viendo la iglesia como algo irrelevante. Ahora, como padres, son renuentes a hacer (o incluso pedir) a sus hijos ir a la iglesia o desarrollar una red troncal en la fe.
• Por último, todo el mundo está demasiado ocupado para la iglesia. Hay muchos otros lugares de interés en la vida.
Muchos líderes de la iglesia pueden recoger los libros y las encuestas sólo para encontrar que las respuestas sugeridas a los problemas son las cosas que su iglesia ya ha probado. Otros no tienen los medios o apoyo congregacional para implementar los cambios.
Y aún más, encontrará una tarea de enormes proporciones que le hará levantar las manos. Aunque tal vez es hora de hacer precisamente eso – levantar las manos y orar, en lugar de crear más programas – y dejar el resto a Dios.
Sheryl Young ha estado escribiendo freelance para periódicos, revistas, organizaciones y sitios web desde 1997. Su especialidad es la política estadounidense, la educación y la sociedad en su intersección con la religión. Los créditos incluyen columnista del diario Tampa Tribune, columnista Entrevista con Luz y la revista Life, y un Primer Lugar Nacional “Roaring Lambs”, Premio de la Fundación Amy.


 

 

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